Fotógrafa familiar y newborn en Mallorca, madre de dos niños y enamorada de las historias cotidianas que algún día terminan convirtiéndose en recuerdos.

Nací en Mallorca hace 41 años y aquí sigo viviendo hoy junto a mi familia.
Antes de dedicarme profesionalmente a la fotografía estudié Pedagogía y Educación Social, y aunque durante mucho tiempo pensé que ambos caminos no tenían nada que ver entre sí, con los años entendí que en realidad siempre han estado profundamente conectados.
La forma en la que acompaño a las familias, la manera en la que me relaciono con los niños y mi forma de entender las sesiones nacen precisamente de ahí.
No espero que los niños estén quietos ni sonrían constantemente. Me gusta que jueguen, exploren, se abracen, se distraigan, se enfaden y vuelvan a reír unos minutos después. Me interesa mucho más conservar cómo eran realmente que construir una imagen perfecta de ellos.
Mallorca no es sólo el lugar donde trabajo. Es mi hogar.
Conozco la isla desde dentro: sus playas más tranquilas, la luz de ciertas tardes de verano, los caminos entre pinares, los pueblos pequeños y esos rincones que muchas veces terminan convirtiéndose en parte de las vacaciones más felices de una familia.
Y me encanta pensar que, de alguna manera, mis fotografías acabarán formando parte también de esos recuerdos.
Supongo que, en el fondo, fotografío familias por la misma razón que todos hacemos fotos constantemente con el móvil:
Porque hay etapas de la vida que merecen quedarse con nosotros un poco más.
Creo que por esto mismo, también disfruto muchísimo fotografiando recién nacidos.
"YA NO ME ACUERDO DE CÓMO ERAN MIS HIJOS CUANDO ERAN ASÍ DE PEQUEÑITOS"
Yo alucinaba cada vez que alguien me soltaba esta frase cuando nació Aina, mi hija mayor.
Y te aseguro que fueron muchas las personas que lo hicieron.
Para mi era IMPOSIBLE olvidar algo así y llegué a pensar que estaba rodeada de "malospadres y malasmadres" capaces de olvidar lo mejor que les había pasado en su vida.
Pronto me di cuenta de que la "malamadre" también era yo.
Si me contratas tendrás en pocos días una preciosa galería de imágenes que contarán una historia. La historia de tu familia. Y lo haremos bonito, te lo prometo.
La empatía está servida. Soy madre y entiendo la falta de sueño, la carga mental a la que estamos sometidas, los bailes de hormonas, los cambios en nuestro cuerpo, el agotamiento, los juicios constantes…
Los niños van a pasárselo bien. En las sesiones jugamos, bailamos, reímos y lloramos si hace falta. El cantajuegos está a punto de convertirse en mi playlist favorita…
Si quieres que yo sea tu fotógrafa, debes saber que en las sesiones no forzamos nada. El RESPETO al niño es mi máxima. No obligaremos a los niños a sonreír si no quieren, ni siquiera a mirar a cámara. Dejemos a los niños ser niños…

Si habéis llegado hasta aquí, probablemente compartimos una forma parecida de mirar la infancia y los recuerdos.
Y eso ya es un muy buen comienzo.